Diez reglas del estudio eficiente

10 reglas para el estudio eficiente

1. Divide el tiempo de estudio en sesiones cortas.

Cantidad no es igual a calidad. Debes buscar siempre que el rendimiento durante el tiempo de estudio sea el máximo posible. La mayoría de estudios coinciden en que el tiempo en que el cerebro memoriza los conceptos de forma más eficiente oscila entre 30 y 45 minutos, tras los cuales recomendamos hacer una pausa de entre 5 y 10 minutos, que implique un cambio tanto de postura como de actividad. Existen multitud de actividades que te ayudan a relajarte entre sesiones de estudio.

2. Planifica una rutina de estudio y cúmplela.

Las prioridades son importantes en la vida, y si quieres conseguir tu plaza debes otorgarle al proceso de oposición una prioridad alta. Por eso te aconsejamos que hagas un horario semanal, en el que selecciones que franja del día le vas a dedicar a memorizar los conocimientos aprendidos en clase.
Los beneficios de tener una rutina son muchísimos, ya que convierte a tu cerebro en tu mejor aliado. En cuanto cumplas con tu rutina dos o tres días, verás cómo cada vez te cuesta menos ponerte a estudiar, y cómo los conceptos se fijan en tu memoria más rápido. Además, tener una rutina te permitirá ver tu avance día a día, como si fuera la construcción de la casa de tus sueños. Para ver los beneficios de la rutina de estudio, es indispensable cumplirla, y para poder cumplirla debe estar bien diseñada, para que no haya interferencias. Lo primero que debes hacer es aprender a diseñar una rutina de estudio eficiente.

3. Controla las distracciones y las pérdidas de tiempo.

De nada sirve tener una rutina de estudio marcada, si cada cinco o diez minutos tenemos que interrumpir nuestro trabajo por coger el móvil, mirar el correo o Facebook… Éstos, junto con la televisión o la radio, son los elementos que más distracciones nos pueden causar, por lo que tenemos que tenerlos lejos, silenciados o apagados. No obstante, cada persona tiene sus propios factores de distracción, debes conocerlos y ponerles remedio. Si evitas las distracciones antes de ponerte a estudiar, notarás como rindes mucho más.

4. Prepara todo el material necesario antes de empezar a estudiar.

Antes de comenzar con el trabajo, es necesario que dediques cinco minutos a pensar si tienes todo lo necesario (apuntes, bolis, subrayadores, folios…). Es muy bueno realizar una pequeña “visualización” previa, en la que te imagines estudiando lo que te va a tocar en esa sesión, para que puedas anticiparte a tus necesidades. Existen muchas herramientas y materiales que facilitan el estudio. Si haces esto, evitarás interrupciones que pueden conllevar distracciones, y que no aproveches el tiempo… ¡¡Puede ser muy frustrante!!!

5. Planifica qué contenidos vas a estudiar en cada sesión.

Es fundamental ponerse metas en cuanto a los contenidos y cumplirlas. Nada de “estudio un rato, hasta donde llegue,” o “hasta que ya no pueda más”. Te
aconsejamos que antes de hincar los codos, leas todo lo que vas a estudiar durante la sesión, para que te hagas una idea. Es importante tener el control de uno mismo durante el estudio, no dejarse llevar por apetitos internos o externos. Para nuestro cerebro no hay nada más satisfactorio que el conseguir metas, y cuando las cumples, la sensación de felicidad te ayuda conseguir la siguiente. También es beneficioso que puedas estudiar contenidos completos, sin dejar temas “a medio” (siempre que no sean demasiado extensos). Ten en cuenta que los conceptos se memorizan más fácilmente si se comprenden en su globalidad. Para esto es importante saber realizar una buena planificación global.

6. Siempre que puedas, no memorices de forma literal.

Ten en cuenta que el cerebro memoriza los conceptos de forma mucho más eficiente cuando los comprende, y para comprenderlos debes formulártelos en
un “idioma” al que tu cerebro esté acostumbrado. Busca ejemplos prácticos de lo que estás estudiando (leer supuestos prácticos es muy potente para el
cerebro). A nuestro cerebro le gusta “crear”, y siente satisfacción al observar lo creado. Por eso te recomendamos que siempre que puedas crees tus propios resúmenes y esquemas, ya que la retención aumenta muchísimo cuando lees y escribes. Piensa que para resumir un tema, el cerebro lo procesa varias veces, una cuando lo lees, otra cuando lo entiendes, otra cuando lo escribes y por último cuando lees lo que has escrito. Aprender a crear tus resúmenes y esquemas es muy sencillo, si sabes cómo.

7. Mima tus apuntes y tus materiales.

Vas a pasar mucho tiempo con ellos, y son tus herramientas de trabajo. Si tienes las herramientas cuidadas, estarán siempre ahí cuando las necesites, a tu
servicio. Si no las cuidas, te fallarán en el momento en el que menos te lo esperes (los bolis no pintarán, o no encontrarás la página que necesitas).
Además, la manera en que afrontamos cada sesión de estudio cambia en función de cómo veamos que hemos hecho la anterior. Si vemos un buen
trabajo, limpio, ordenado y cuidado, nos da gusto, y nuestro cerebro se predispone a realizar el siguiente trabajo con mejores sensaciones.

8. Comprueba constantemente que has retenido los conceptos estudiados.

Muchas veces creemos que hemos memorizado algunos conceptos, pero no es así, y si pasamos a los siguientes, cuando repasemos y caigamos en la cuenta de que no los hemos retenido correctamente, podemos sentir la peor sensación del opositor: “la frustración”.  Por eso es importante la comprobación de que has memorizado todo antes de pasar al siguiente apartado. Es conveniente volver a empezar con los puntos que no han quedado claros, aunque nos retrase un poco. Es aconsejable que utilices todos los medios a tu disposición para que evalúes si has retenido todo correctamente, (test, simulacros…).

9. Conviértete en profesor.

o hay mejor manera de estudiar que el explicar lo que sabes a una persona que no lo sabe, y conseguir que la entienda. El ejercicio que realiza tu cerebro
al explicar un tema hace que todos los conceptos se anclen en tu memoria, que los veas a todos relacionados y en funcionamiento. Te aseguramos que cuando explicas un tema estudiado a otra persona, no se te olvidará nunca. Además, te servirá para poder detectar posibles errores y corregirlos.

10. Prémiate por conseguir tus metas.

Cada sesión que culmines, será un éxito y un aprendizaje para tu cerebro. Busca maneras de premiarte por el esfuerzo realizado, ya que tu cerebro recordará cada premio con satisfacción cuando inicies una nueva sesión de estudio, y te empujará para que la vuelvas a terminar de forma exitosa para conseguir que vuelvas a premiarte. Es un círculo virtuoso en el que el estudio se hace más sencillo, motivador e incluso divertido. ¡Pero cuidado! No todos los premios son realmente motivadores para conseguir el círculo virtuoso. Debes poner atención a que el premio sea proporcional al esfuerzo realizado, por supuesto, que no vaya a perjudicar a tu siguiente sesión de estudio. Seguro que existen muchas maneras de premiarte por el buen trabajo de estudio, algunas ya las conoces, y otras que todavía no.